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PEQUEÑA HISTORIA DEL GRUPO DE CINE INSURGENTE
No vivimos en el mejor de los mundos
posibles. Quisiera realizar filmes que transmitan al
espectador, más allá de entretenerlo, la total certeza de este
fallo. Me refiero a que con esa clase de películas persigo mis
objetivos de manera consecuente. Todos mis filmes, incluso los
así llamados neorealistas, de alguna manera echan luz sobre el
hecho de que no vivimos en el mejor de los mundos posibles.
¿Cómo se puede esperar una evolución de la
conciencia del espectador –y con él la del productor- si
nuestros filmes, hasta las comedias absurdas insisten
permanentemente en que nuestras organizaciones sociales,
nuestros conceptos sobre la patria, la religión, el amor, etc.,
no son tal vez acabados pero sí únicos y necesarios? El
verdadero” opio del pueblo” es el conformismo En ninguna de las
artes tradicionales hay como en el cine un abismo tan grande
entre lo que puede hacerse y lo que se hace. El cine ejerce una
influencia directa sobre el espectador. Para el espectador los
personajes y las cosas sobre la pantalla poseen una vida
verdadera. En la oscuridad queda aislado por ellos de su
atmósfera psíquica habitual. Basado en estas cualidades, el cine
tiene la capacidad de espantar al espectador como probablemente
ningún otro arte. Pero, como ningún otro arte, puede
entontecerlo. La mayoría de los filmes actuales parecen
perseguir exactamente ese objetivo. Prosperan moral e
intelectualmente en un vacío total. Imitan mal a la literatura.
Rumian impertérritos las mismas historias.
Luis Buñuel
Comentarios sobre
Viridiana
Editorial Kyrios
1978
Me acerqué a la
realización en video a partir de la sospecha de que era
imposible pensar los noventa ni las mutaciones que trajeron
aparejadas sin entender el papel de los medios masivos sobre la
subjetividad social. En una palabra Menem no se entiende sin
Tinelli. Más allá de mis tempranas pasiones cinéfilas
alimentadas en el cineclub Arteón de Rosario(uno de los pocos
respiraderos culturales que permitió la dictadura durante mi
adolescencia rosarina) lo que me llevó a interiorizarme por el
lenguaje audiovisual fue la sospecha de que el cinismo y la
desmovilización con que gran parte de las masas recibieron este
sistemático proyecto de destrucción del país no podía explicarse
sin el efecto de la TV sobre las consciencias y los cuerpos del
pueblo.
Ya me había
recibido de psicólogo y esta práctica no llenaba las
expectativas que me había formado durante la carrera en la cual
lleve una intensa actividad militante y académica, decidí
entonces acercarme a la Escuela provincial de cine y televisión
de Rosario. Esta escuela a diferencia de las existentes en estos
años, tal vez por su pobreza y las reservas de algunos de sus
docentes todavía seguía algunos de los principios de la Escuela
de cine documental de la Universidad del Litoral creada en su
momento por Fernando Birri y cerrada por la dictadura.
En efecto los
institutos de formación cinematográfica se habían convertido en
reproductoras de una supuesta industria que solo podía subsistir
de manera lumpen reemplazando la falta de espectadores con una
verdadera vampirización de los fondos del instituto de
cinematografía estatal encubriendo los negociados con el
argumento de que había que salvar al cine argentino. A nadie se
le ocurría preguntarse las causas del vacío de los cines y se
proponía un modelo de traficante de influencias para el
productor y de pretencioso realizador de ficciones festivaleras
al director, el documental era en casi todas una especie de
cenicienta perdida en algún cuatrimestre de compromiso y en
algunos casos directamente se lo ignoraba. En medio de un auge
de los equipos livianos de video y del surgimiento de la
tecnología digital se desaprovechaban las potencialidades del
documental para ligarse con un público que estaba ausente de las
salas, del consumo cinematográfico y lo que es peor aun de las
pantallas como protagonista.
El principio de
Birri según el cual una película debe comenzar en la realidad
para terminar en la realidad, muy lejos de aplicarse se
desconocía en aras de un proyecto tecnocrático en el cual se
pedía a los acomodados que estudiaban cine(en el mayor de los
casos a gran costo)que crearan personajes de ficción sin haber
conocido otra que su estrecha realidad social.
En la EPCTV de
Rosario el ejercicio de realización de primer año consistía en
la realización de un corto documental, lo que nos obligaba a
recortar nuestras historias de la realidad. Esto fue lo que me
llevó a codirigir “Hermanados con la muerte” un documental sobre
la vida de los trabajadores del cementerio municipal La Piedad,
última morada de los pobres de Rosario. En este documental le
dimos la palabra a los estigmatizados sepultureros mostrando sus
padecimientos como último orejón del escalafón
municipal(evitamos la voz en off y el relato era llevado por el
delegado que había terminado en ese puesto como castigo a su
intransigencia en la primera huelga durante el período
democrático contra el vasco Usandizaga, intendente radical de
Rosario)
Por supuesto
creíamos estar inventando la pólvora como todo estudiante o
realizador primerizo. Creíamos que el locutor en off explicando
lo que ya se veía era una tautología que despreciaba al público
predigiriendo lo que las imágenes y testimonios ya contaban.
Grande fue nuestra sorpresa cuando años después a raíz de ser
invitados a dar clases en la Escuela Internacional de Cine y TV
de San Antonio de los Baños de Cuba justamente fundada también
por el gran Fernando Birri, junto a Gabriel García Marquez,
Julio García Espinosa y otros intelectuales Latinoamericanos
para formar cineastas latinoamericanos, descubrimos la siguiente
afirmación de Tomás Gutiérrez Alea a propósito de su documental
”Asamblea general”
“Te diré que alguna
gente no estaba de acuerdo con que no incluyéramos una
narración... argumentaban que había que ubicar con datos la
situación para que fuera mejor comprendida. No tenían confianza
en la imagen, en las posibilidades del cine” Creíamos haber
descubierto la pólvora pero ya estaba descubierta. A partir de
este primer documental hicimos varios cortometrajes para afilar
nuestro conocimiento del lenguaje hasta que una serie de
casualidades nos permitió hacer nuestro primer largometraje
”L´Hachumyajay, voz wichi, nuestra manera de hacer las cosas.
”Un viejo amigo, Agustín “bocha” Fernández había estado viajando
a las comunidades en torno a misión La Paz en el chaco salteño
allí tomó contacto con las comunidades wichi, chorotes,
chulupíes, tobas, chané y chiriguanos con las que estuvo
colaborando en tareas solidarias y en la lucha por la tierra.
Allí conoció a Leda Kantor, antropóloga de la UBA que estaba
viviendo hace tres años en misión La Paz.
Presentamos un
proyecto a la secretaría de cultura de la provincia para la
realización de un material audiovisual que diera cuenta de la
vida en las comunidades. El proyecto fue aceptado de palabra y
se comprometió la entrega de 3000 pesos por parte de la
provincia para la realización(de los cuales solo se hicieron
efectivos 500 al tomar la edición final una clara posición en
contra de la política criminal de la provincia contra los
pueblos originarios)
La realización
corrió por cuenta mía y de Adrián Diez a quien había conocido
en la escuela de Rosario. Nuevamente evitamos la voz en off y
les dimos la palabra a los compañeros. Evitamos cuidadosamente
la mirada ”antropológica” y permitimos que los mismos “indios”
cuenten sobre su cultura y los motivos de sus luchas. Si bien no
existía todavía el grupo, algunas de las experiencias de
distribución nos empezaron a marcar el camino a seguir con
posterioridad a esta experiencia.
Más allá de las
proyecciones en ámbitos académicos y pequeños festivales lo que
más nos llamó la atención fue la experiencia de exhibición en
Tartagal, con mayoría de población aborigen. Allí lo pasó la TV
local y las llamadas obligaron a pasar el documental seis veces.
Los comentarios que nos llegaron hablaban de que por primera vez
se veían ellos mismos hablando largamente de sus problemas en la
televisión.
Recuerdo
particularmente un testimonio de una mujer que mostraba las
bellas artesanías que realizaba en su comunidad y nos explicaba
que luego iba al pueblo y le daban dinero con el que podía
conseguir las cosas que hacen los demás, esta necesidad de
explicar la función del dinero, elemento tan externo a su
cultura me impactó particularmente.
Este video fue
rodado en las vacaciones de invierno del 96 y fue la preparación
para el siguiente y la experiencia que nos convenció de la
necesidad de formar un grupo que garantizara el proceso completo
desde la realización hasta la distribución de los materiales
basándose en un acuerdo político.
A esa altura además
de conocer la experiencia de Birri y las ligadas al peronismo de
los 60 y 70(cineliberación, grupo realizadores de mayo entre
otras) ya habíamos visto la obra y la reflexión teórica de
Raymundo Gleyzer y su grupo de cine de la base que se anticipó
lucidamente a problemas que se agudizarían con la generalización
del video y de las tecnologías livianas y relativamente
accesibles.
“Nosotros cineastas
podemos hacer el guión de un film, la foto, el montaje y hasta
la proyección, aunque fuera para nosotros mismos: desarrollamos
una característica autosuficiente en el trabajo. No necesitamos
de nadie, apenas un camarógrafo. Podemos hacer solos todo. Es
así como se gestan en nosotros el autoritarismo e individualismo
más nocivos y si entramos a trabajar en el seno de la clase
llevando con nos la ideología del proletariado(que los obreros
por distintas causas no tienen la posibilidad de estudiar, o la
sociedad se lo impide)pero aportando nuestra metodología pequeño
burguesa, estamos haciendo un trabajo a medias muy peligroso,
porque nuestra propia configuración como individualistas puede
llegar a desviar el trabajo y metodología proletarios que son
fundamentalmente en equipo”...”Hemos visto que el obrero de la
fábrica, que está vinculado al proceso de la producción y se
pasa ocho horas por día en un trabajo específico(digamos en una
fábrica de autos colocando puertas) tiene conciencia plena de
que trabaja con un grupo, de que individualmente no puede
realizar el producto, no podría finalizar el auto. No entremos a
discutir ahora si el trabajo es alienante, lo que ocurre es que
esa puerta no sirve para nada si otro no pone una rueda, etc.,
es decir que el proletariado surge del producto de su trabajo,
de su metodología y de su práctica: sabe lo que es el trabajo de
proletarización, lo que es el trabajo de grupo, de equipo y lo
vive todos los días. ”
La primera
experiencia como grupo surgió a raíz de una reunión convocada en
1997 por el grupo contraimagen que en realidad solo había
producido un cortometraje llamado transpolación Dziga Vertov
esta reunión se llevó a cabo en la UNLP(La Plata) y se mostró el
citado corto y se acordó la realización de un colectivo que se
llamaría Noticiero Obrero(mi larga experiencia militante me
permitió percibir un cierto tufillo sospechoso en aquella
reunión que resultó ser la clásica maniobra de construcción de
un pequeño partido troskista, el PTS para captar fácilmente un
grupo de independientes) se tomó el acuerdo de realizar un
noticiero colectivo que diera cuenta de las crecientes luchas de
resistencia contra el menemismo. Con un pequeño grupo de
asistentes a esa reunión nos ligamos a un grupo de antiguos
compañeros que estaban organizando segundo corte de ruta en La
Matanza(habíamos contactado con estos compañeros durante el
primer corte de la ruta tres que había sido reprimido un par de
meses antes aprovechando la represión el hecho de que se había
debilitado numéricamente debido al intenso frío nocturno y la
falta de previsión. Este corte coincidiría con un paro “matero”
que organizaba la CGT con la CTA y su brazo político, la
recientemente nacida Alianza. Fuimos la noche anterior para
salir con los compañeros y registrar un intento de corte más
“guerrillero” que se llevaría a cabo en la noche en otro
punto(esta acción fracasó por la falta de experiencia y algunas
circunstancias de ribetes tragicómicos pero sirvió para templar
los ánimos para el siguiente intento diurno con más de
trescientos compañeros). La policía estaba esperando y pudimos
registrar la lucha por ganar la calle desde el punto de vista de
los noveles piqueteros. Se aguantó hasta pasado el mediodía y la
bonaerense reprimió con la ferocidad acostumbrada, pudimos
registrar desde el punto de vista de los piqueteros este
momento, la resistencia y posteriormente nos retiramos con ellos
llevando la cámara prendida.
En el montaje
combinamos los dos cortes con intervenciones de Hebe de
Bonafini, al otro jueves reivindicando a los compañeros y
denunciando la durísima represión de Duhalde quien años después
de adueñarse fraudulentamente de la presidencia se
escandalizaría por la supuesta cacería humana que terminó con la
vida de Maxi y Darío (como sí él no hubiera sido viejo cazador)
Este material
decidimos firmarlo como Noticiero Obrero pero los convocantes a
la reunión citada perdieron interés en el proyecto al ver que
había compañeros con pensamiento propio y que la iniciativa no
expresaría exactamente sus puntos de vista, error que repetirían
cuatro años después en el colectivo Argentina Arde demostrando
que en la supuesta apertura de quienes postulan la “revolución
permanente” y la “anarquía en el arte” del dicho al hecho queda
un buen trecho.
Este “fracaso” nos
llevó a montar estos materiales junto con el del primer corte,
en el que se ve la rica discusión de los compañeros organizando
aspectos del corte y con un corto que hicimos ese año a partir
de la 17 ava marcha de la resistencia que la Asociación Madres
de Plaza de mayo convocó con la consigna “Libertad a todos los
presos políticos del mundo y cárcel a los responsables del
hambre”
El material, si
bien tenía la imperfección de la urgencia, los más elementales
medios técnicos cumplía con la función que queríamos, su
contenido expresaba la idea de que la única forma de oponerse al
proyecto pro imperialista de liquidación del país solo se lo
enfrentaba profundizando la lucha en las calles(y la
organización que emanaba de ellas) y no con alianzas electorales
o con eternos y abstractos llamados a huelgas generales como si
el pensamiento y la acción de Marx, Lenin y los bolcheviques
fuera una especie de metafísica inmutable o una receta a aplicar
en cualquier formación social y en cualquier momento histórico.
Teníamos el
material y estabamos en la misma encrucijada que planteo Gleyzer
en su autocrítica a los traidores: “En suma nos dimos cuenta que
con quien teníamos que tomar contacto era con el pueblo, ese
pueblo que estaba combatiendo en la calle y ese contacto no lo
teníamos”
Decidimos con el
protogrupo que habíamos formado ad hoc acercarnos a los
protagonistas y realizar pequeñas proyecciones a veces en
televisores en blanco y negro o en verde y amarillo. El impacto
fue grande y se produjeron interesantes debates que llevaron a
distribuir diez copias que fueron gastadas por los cumpas que
hasta el día de hoy nos piden más.
Estábamos
preparados para una nueva película, el Bocha Fernández nos había
hablado en la filmación de L´Hachumyajay de una leyenda del
norte argentino según la cual los dueños de los grandes
Ingenios azucareros del norte argentino tenían un pacto con un
Diablo llamado El Familiar. Este pacto consistía en entregar
determinados trabajadores por cosecha para alimento de este
demonio y a cambio tendrían prosperidad en sus negocios. El
bocha sostenía que esto podría estar conectado a la represión de
los 70 con la metodología de desaparición de personas. También
nos había llamado la atención la mezcla de fascinación y horror
con que los viejos caciques recordaban las migraciones masivas
desde sus montes a los ingenios en su juventud en los cuarenta y
por reflexiones que transmitían oralmente desde el siglo XIX.
También teníamos referencias de un sindicalista de los 70, Jorge
Weizs, que organizó el clasismo en Ledesma y era conocido en su
partido(Vanguardia comunista actual PRL) como el hombre que no
había podido comprar el Ingenio.(luego de terminada la película
nos enteramos que Octavio Gettino, co autor de La Hora de los
Hornos del grupo de cine Liberación) había realizado en los 70
una ficción llamada “El familiar”(pero hasta el día de hoy no
hemos logrado verla)
Siempre habíamos
querido realizar una película que diera cuenta del genocidio, ya
que la mayoría de las películas que habíamos visto sobre el
tema(tal vez con la honrosa excepción de “Juan como si nada
hubiera sucedido” de Carlos Echeverría) o eran películas
comerciales de explotación temática o contrabandeaban la teoría
de los dos demonios(según hubo unos guerrilleros sanguinarios a
los cuales se le opusieron unos milicos más sanguinarios) o
directamente en su muestra impúdica del horror y el
martirologio generaban una inacción absoluta en un aterrorizado
espectador. Queríamos lograr una película que reivindicara a
estos compañeros como una heroica generación, que anclaba su
combatividad en las mejores tradiciones de lucha de nuestro
pueblo.
Esta idea la
queríamos realizar en tratando de aportar a la película nuevos
retos formales que nos permitiera la modesta tecnología SVHS con
la que contábamos y nos rodeamos de un equipo más profesional
haciendo nuestra la frase de Bertold Bretch “para nuevas ideas,
nuevas formas.” Con la consigna de Glauber Rocha el gran
cineasta brasileño fundador del cinema novo” una idea en la
cabeza y una cámara en la mano” y sin un peso nos hicimos a la
ruta.
El rodaje llevó dos
años y el material lo organizamos tratando de no dar por
supuesto un público conocedor de aspectos centrales de la teoría
marxista como la lucha de clases. Era contar la lucha clases en
el valle de San Francisco a través de un resorte simbólico que
era como el gran subjetivador de estas comarcas: la ficción del
familiar. La llamamos Diablo, Familia y Propiedad parafraseando
el famoso lema de los fascistas autóctonos(Tradición, Familia y
Propiedad).
En los últimos 15
minutos incluimos los cortes de ruta del 97 donde luego de tres
días de resistencia el pueblo expulsó de la ruta a la
gendarmería que actuó con la impunidad y criminalidad con la que
se cebaron durante tantos años de ser los perros de presa de las
familias Blaquier y Patrón Costas(dueñas del ingenio Ledesma y
Tabacal respectivamente).
El final era un
debate abierto con los reformistas y llorones que solo hacen
hincapié en el dolor de la represión y que siempre olvidan el
ejemplo combatiente y las razones de los caídos y como esto
vuelve a aparecer en las nuevas oleadas combativas.
El cierre por el
perro Santillán acusando a los Blaquier y reivindicando la
resistencia piquetera y el tema todavía no estrenado de la
Bersuit Vergarabat “Se viene el estallido” era un abierto
desafío a quienes habían hecho de los derechos humanos su
pequeño negocio y consecuentes con esto agitaban esperanzas en
el Chacho Alvarez, Graciela Fernandez Meijide y su “nuevo” jefe
el conservador De La Rua.
Esto llevó a
graciosas situaciones que ilustran claramente como para los
reformistas el fantasma de un mero discurso con elementos
revolucionarios los saca de sus casillas más que cualquier
expresión de sus supuestos enemigos de la derecha(o el centro
como dice el “reciclado” golpista Mariano Grondona, al que
suelen visitar en su supuestamente intelectual programa
televisivo de propaganda proimperialista)
El estreno del
primer corte fue a beneficio de los organizadores de la marcha
en conmemoración de la noche del apagón(episodio represivo en el
que las fuerzas de la dictadura secuestraron luego de cortar la
luz de Libertador General San Martín, utilizando móviles de la
empresa Ledesma S.A. a más de cuatrocientos compañeros de los
cuales 33 no volvieron a aparecer)
La CTA fue la que
consiguió el auditorio del centro cultural Rojas esta central
socialdemócrata que con su aparato rodea esta marcha anual
organizada por Olga Marquez de Aredes, compañera del detenido-
desaparecido médico Luis Aredes de origen radical pero que por
su consecuente defensa de la salud de los trabajadores fue el
candidato del sindicato clasista en las elecciones del 73 y que
había cometido el pecado de querer cobrarle impuestos a la
empresa por primera vez en la historia del feudo.
La secretaria de
cultura de esta organización, Beatriz Cerdain, exasperada porque
la película no tenía el tono lloricoso y conmemorativo de algo
lejano que su organización pretendía darle a la marcha salió de
la exitosa proyección gritando “Esta es una película de mierda,
es del PCR”(por la presencia del perro Santillán, antiguo
compañero de Jorge Weisz en V.C.) y otras observaciones
impropias de una secretaria de cultura ante la atónita mirada de
los casi quinientos espectadores que estaban encantados con la
película.
Al año siguiente
acordamos con Olga Aredes proyectar la película en la plaza del
pueblo al finalizar la marcha. Nos incluyeron a mí y a Alejandra
Guzzo, la productora del film en el colectivo de la F.U.B.A.(en
manos de la Franja Morada)
No tuvimos la
suerte de Julia Zenko una cantante a la que le financiaron el
pasaje en avión, el hecho es que una vez arriba del colectivo
nos bajó un oscuro burócrata de la UCR sosteniendo un estúpido
argumento de falta de números de documento y otras estupideces,
ante la pasividad de nuestros “compañeros” de viaje decidimos
seguir los pasos de Julia Zenko y solventar nuestro pasaje de
avión para garantizar la proyección.
Grande fue nuestra
sorpresa al encontrar en Libertador General San Martín pintadas
que decían: Aguante Diablo, Familia y Propiedad! Luego de la
proyección se distribuyeron más de 40 copias de la película y
empezó la circulación de mano en mano entre aquellos que habían
sido con sus luchas protagonistas de la misma.
Ya a esa altura
mediante un canje de un trabajo privado habíamos logrado
digitalizar la película y estábamos listos para estrenarla en el
cine, Luis Vainicoff dueño del cine Cosmos se ofreció a
estrenarla en su cine, el mítico Cosmos con gran tradición de
cine soviético y del bloque socialista y siempre dispuesto al
riesgo de estrenar documentales de origen nacional.
Ya el grupo se
había consolidado con la incorporación de Alejandra Guzzo,
productora de Diablo, quien pese a su escasa experiencia
política previa se había revelado como una gran organizadora,
creando de la nada el centro de estudiantes del ENERC, la
escuela de cine del instituto de cine dirigido en ese momento
por el folclorista conservador y menemista Julio Maharbiz. La
escuela estaba dirigida en ese momento por una caterva de
incapaces que solo sabían hacer “negocios” privados, designar
sin otro mecanismo que el que les surgiera de sus antojos,
docentes y alumnos(a través de un caprichoso examen de ingreso
evaluado por docentes de una incapacidad supina). En fin se
repetía el latrocinio que en toda la administración del estado
impuso la cleptocracia del menemato.
El hecho era que
hacía más de diez años nadie se recibía por falta de fondos para
filmar las tesis(mientras el INCAA gastaba 150 000 dólares en
invitar a la veterana estrella italiana Gina Lolobrigida al
festival de Mar del Plata)Esa lucha y la que también encabezó
Alejandra por los concursos de Historias Breves (cuyos fondos se
habían esfumado en medio de los rodajes por ”la crisis de
Malasia”(sic)según el cínico Maharbiz.
Este proceso de
movilización culminó con sendas campañas de prensa y ante la
aparición de una página entera en un diario de circulación
nacional de una noticia titulada ”Aprender a filmar sin filmar”
con foto y todo del susodicho folclorista aparecieron los fondos
en lo que fue una de las pocas concesiones arrancadas al
menemismo en sus diez años de destrucción sistemática de la
educación pública.
Así llegamos al
estreno de Diablo con un pequeño grupo unido y en lucha y
diseñamos una campaña de calle con afiches que hacían eje en la
complicidad de la oligarquía y el imperialismo con el genocidio
y la continuidad histórica de las actuales luchas piqueteras con
las mejores tradiciones combativas de tantos héroes anónimos de
nuestro pueblo. Sabíamos que el mero hecho de que la película
este en la cartelera no atraería de por sí a un público
acostumbrado a un tipo de cine de “industria” y propaganda del
modo de vida capitalista. Organizamos una función de prensa y
obtuvimos elogiosas críticas de todos los diarios excepto de
Ambito financiero y la revista El amante. Repartimos miles de
volantes de mano en mano en todos los actos de cierre de campaña
de los partidos de izquierda y pegatineamos más de veinte veces
la calle Corrientes desde el Abasto al obelisco más centros de
concentración de las masas obreras y populares como las
estaciones de trenes suburbanos Once y Constitución.
Además pusimos una
mesa en el cine en la cual exponíamos y vendíamos nuestras
producciones y las de los talleres que desde el 96 veníamos
coordinando en la FM La Tribu. También vendíamos “De Marquetalia
a Bogotá, Farc vencerá” un largo reportaje al Representante de
las Farc colombianas en el cono sur sobre la historia de su
movimiento guerrillero y su lucha revolucionaria contra el plan
Colombia del imperialismo yanqui y la oligarquía colombiana.
En la mesa
dispusimos de una urna y repartíamos una encuesta sobre la
película en la cual obtuvimos la respuesta de un público deseoso
de ser escuchado y tener un canal de comunicación con un cine de
nuevo tipo.
La película se
mantuvo en cartel cinco semanas superando los dos millares de
espectadores(cifra bastante respetable para una película de
costo casi cero y sin ningún aparato propagandístico detrás) Sin
embargo fue a partir de su bajada de cartel que la película se
vio en más de doscientas exhibiciones y se difundió a través de
más de mil cassettes distribuidos.
La película no solo
circuló por el país sino que participó en 107 exhibiciones en el
extranjero siendo seleccionada en más de diez festivales
internacionales entre los que se destacó su participación en la
selección oficial en el 22 Festival del nuevo cine
Latinoamericano de La Habana.
Uno de los aspectos
más interesantes de la experiencia de Diablo fue como intervino
activamente en un debate concreto en el campo político y generó
acciones o impulsos a la acción en algunos de sus espectadores.
Un día llamó a por
teléfono Wado de la agrupación H.I.J.O.S.(quien luego salvaría
la vida al chocar el auto en que una patota parapolicial lo
secuestraría el 20 de diciembre del 2002 en plena rebelión
popular) y nos propuso realizar un escrache a Nelly Arrieta de
Blaquier, dueña del Ingenio y escrachada por sus propios dichos
en el reportaje que le hicimos para la película. Esta
“respetable” señora ocupada en el filantrópico cargo de
Presidenta de la Asociación de amigos del Museo Nacional de
Bellas Artes era miembro de la comisión directiva de la empresa
Ledesma S.A. en el momento en que se decidió el secuestro masivo
de trabajadores del Ingenio. Seguía siendo una de las
principales accionistas y era la segunda coleccionista privada
de arte del país(y como tal participaba activamente en las
nefastas políticas menemistas hacia el sector)
Decidimos
participar del doble escrache a condición de ir con un medio de
transporte propio, ya que nos habíamos quemado más de una vez
con la leche reformista de la CTA y la misma se nos aparecía
como una vaca que de verla nos haría llorar.
Aceptaron y pusimos
manos a la obra para conseguir el colectivo (que costaba más de
2000 u$d). Organizamos una gigantesca peña con el aporte de
varios grupos de música combativa y recurrimos al mailing que
habíamos recolectado en las encuestas. Paralelamente hicimos
muestras de la película en distintos ámbitos de enseñanza
artística para fortalecer el escrache en el museo al cual se
plegaron entusiastamente los estudiantes que hacia meses tenían
tomada la Prilidiano Pueyrredón y varios grupos de arte
combativo como Etcétera y el GAC(grupo de arte callejero) El
escrache se realizó simultáneamente en Ledesma y en el MNBA.
En Ledesma la
marcha que todos los años terminaba en la plaza del pueblo(sin
pasar por el ingenio)terminó en la puerta de la mansión de los
Blaquier ante las iras del reformismo que hizo todo lo posible
para parar el escrache o limitarlo a cánticos inocentes. Aquí
algunos dirigentes de H.I.J.O.S. tomaron una actitud
conciliadora y bajaron los decibeles de la protesta por pedido
de las madres “fundadoras” y la CTA(la idea original
consensuada con los H.I.J.O.S. era bombardear con pintura roja
la mansión de los asesinos) Si bien surgieron otras diferencias
con los compañeros(el destino final del colectivo era Tartagal y
Mosconi, ciudades en las que habíamos contactado con los
piqueteros que meses después protagonizarían la heroica pueblada
que le costó la vida al chofer despedido Aníbal Verón y
decidieron desviarlo al destino más “turístico” de Tilcara)
se cumplió el
objetivo del escrache que tuvo un gran efecto sobre la
conciencia de los compañeros de Ledesma (muchos se acercaron
diciendo que era el día más importante de su vida porque por
primera vez pudieron romper el miedo a la todopoderosa empresa
dueña de la vida y de la muerte de todo el valle)
Este cierre fue el
final de un ciclo que nos demostraba la corrección del
presupuesto con el que nos veníamos manejando hacía años: era
posible intervenir con un producto audiovisual en la lucha por
reconstruir una subjetividad combativa.
Volvíamos a
encontrarnos con nuestros queridos hermanos del cine de la base
cuando afirmaran: ”Ahora bien, está claro que para nosotros que
el cine es un arma de contrainformación, no un arma de tipo
militar. Un instrumento de información para la base. Este es el
valor otro del cine en este momento de lucha”
Hacía ya años que
estábamos formando gente en los talleres que realizábamos en la
FM La tribu y en la Casa de la amistad argentino cubana y
decidimos con los compañeros que se iban incorporando al grupo
sacar la propuesta de la red audiovisual alternativa Raymundo
Gleyzer ya habíamos organizado dos muestras de vídeo alternativo
en FM La Tribu y allí habíamos tomado contacto con el Grupo
Alavío, el grupo ojo obrero, el grupo Boedo films y otros
compañeros independientes y creíamos que era el momento para
largar una propuesta para coordinar esfuerzos en la difusión de
nuestros materiales. (poner documento de la red como
documento adjunto)
A raíz de la
comentada participación en el Festival del nuevo cine
Latinoamericano en el festival de La Habana fuimos invitados a
la Escuela internacional de cine de San Antonio de los Baños de
allí trajimos juntamente con el crítico Luciano Castillo una
muestra con los títulos fundamentales del cine cubano entre los
que se destacaban “Memorias del subdesarrollo”, “La última cena”
y “Los sobrevivientes” de Tomás Gutiérrez Alea, “Lucia” de
Humberto Solás, ”La primera carga al machete” de Manuel Octavio
Gómez entre otras, el ciclo se llamó: “Un cine que no lame las
botas” en alusión a una frase de Fidel en la que luego de un
pormenorizado análisis de los efectos de la política neoliberal
en la Argentina remató con la siguiente frase “Que otra cosa se
puede esperar de un gobierno que es lamebotas de los yanquis”
pronosticando además(en enero del 2001!) la futura caída del
gobierno de De la Rua. El ciclo fue un éxito total y permitió
conocer a más de 3500 espectadores el pujante cine surgido en la
isla socialista al calor de la revolución del 59.Las películas
no solo se mostraron en Argentina por primera vez en 35 mm. En
el cine Cosmos sino que se llevaron muestras en vídeo a barrios
populares de Quilmes, La Florida, Congreso, La Plata, Córdoba y
Mataderos.
El impacto que nos
causó el conocimiento de lo que se puede hacer desde el poder
con una herramienta como el cine fue compartido con estos miles
de compañeros. Es de destacar la importancia que dieron los más
importantes comandantes revolucionarios desde el inicio de la
Revolución al desarrollo de una cinematografía independiente. En
efecto la primera ley cultural a menos de 3 meses del triunfo
fue la creación el 24 de marzo del 59 del Instituto cubano del
arte y la industria cinematográfica (en un país que no tenía
nada parecido a una industria cinematográfica) Veamos según
Gutiérrez Alea la participación de Camilo Cienfuegos y el che
Guevara en cuestiones cinematográficas:
“Camilo Cienfuegos,
que dirigía el ejercito Rebelde en ese momento, tuvo la idea de
crear dentro del mismo una dirección de cultura con un
departamento de cine. Nos llamó a Julio García Espinosa y a mí
para hacer películas documentales con temas urgentes. Estábamos
felices. El proyecto satisfacía nuestras ansias de hacer un cine
útil. Organizamos ese departamento en medio de un gran fervor,
de una gran efervescencia. Eso fue en los primeros meses después
del triunfo. Se dormía un promedio de tres o cuatro horas por
día: no queríamos perdernos nada de lo que estaba
pasando.”(Silvia Oroz “Tomás Gutiérrez Alea: los filmes que no
filmé” Ediciones unión La habana 1989 pag 31)
“Era lógico que él
(el Che) dedicara parte de su tiempo a hablar con nosotros
debido a la importancia que los dirigentes de este país dieron
al cine... Aquí se estaba dando un cambio radical y era
importante rescatar la memoria de estos hechos directamente de
sus protagonistas. Así que nos pasamos una noche entera con el
Che, que contó una anécdota detrás de otra.”(op cit pag 45)
“Su visita fue de
casualidad: estaba en Cuba su madre... y él la llevó a la Sierra
para que conociera los lugares donde había combatido. Pero la
coincidencia va más allá: al día siguiente teníamos que filmar
una emboscada, y cuando se lo dije al Che, él nos contó que
había hecho una en ese mismo lugar. Nos asesoró militarmente y
realmente fue él quien compuso esa parte del guión con su
experiencia”(op cit pag 49)
Ya estábamos en el
2001 y la lucha popular se generalizaba ante el visible
deterioro del gobierno de Fernando de la Rua

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